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Europa lanzará más Galileo en Noviembre

Galileo es el sistema de navegación por satélite de la Agencia Espacial Europea (ESA). La contrapartida Europea al GPS Norteamericano y al no tan conocido GLONASS Ruso.

El sistema fue anunciado en 2003 pero debido a desacuerdos políticos y económicos no fue hasta 2011 cuando se comenzaron a poner en órbita los satélites. Desde entonces, se han ido lanzando de dos en dos hasta colocar en posición los 14 satélites que a día de hoy orbitan nuestro planeta. Galileo inicialmente iba a estar operativo en 2015. Pero debido a los problemas financieros que surgieron el sistema no estará completamente desplegado hasta 2020. Será cuando los 30 satélites que lo componen alcancen sus correspondientes órbitas.

Qué ventajas tendrá Galileo respecto al GPS

El funcionamiento del GPS es simple y ampliamente conocido. Cada satélite emite continuamente su posición y la hora que marca su reloj. Un receptor interpreta la señal y conoce así la distancia a ese satélite. Con estos datos, solo conoceríamos la distancia al satélite, pero no en qué dirección. De esta manera podríamos estar en cualquier punto de la superficie de una esfera centrada en el mismo.

Con dos satélites podríamos estar en cualquier punto que posean en común las dos superficies de las dos esferas centradas en cada uno de ellos. Esto es, un círculo.

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Con tres satélites la incertidumbre en nuestra posición se reduciría a solo dos puntos. Uno de ellos fácilmente descartable, pues generalmente cae en lugares muy improbables (por ejemplo el centro de la Tierra o el espacio).

Los sistemas de navegación por satélite funcionan con la información de un mínimo de 4. Siendo el 4º necesario para corregir un posible desfase temporal entre los relojes de los satélites. Estamos hablando de diferencias temporales de un orden muy muy pequeño.

Todos los satélites de posicionamiento llevan montados relojes atómicos. Relojes que se desfasan un segundo en 30.000 años. Por lo que un error de una milésima de segundo en el tiempo se traduciría en un error de 300 kilómetros en la posición.

Si tenemos relojes tan precisos, ¿por qué la precisión del GPS se queda en tan solo unos metros?, ¿qué nos impide conocer exactamente nuestra posición?

La respuesta es… la atmósfera. La velocidad de la luz no es la misma en el vacío del espacio que en el aire. Eso se tiene en cuenta, pero el problema es que la atmósfera no es estática. Varía ligeramente su densidad y altura en las distintas partes del planeta continuamente. Por lo que los receptores GPS tienen que aproximar a qué velocidad se mueve la luz por el aire que tiene encima suya.

¿Tiene solución esto?

Claro. Si cada satélite nos enviara la señal de su posición en dos frecuencias distintas, podríamos conocer la velocidad a la que atraviesa la atmósfera la señal (ya que no lo harían igual las dos frecuencias) y alcanzar una precisión muchísimo mayor, del orden de los milímetros.

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¿Y por qué no se hace esto?

En realidad esto se hace. Todos los satélites de posicionamiento envían su posición en dos frecuencias, lo que pasa es que una de ellas está codificada de modo que solo los militares (Americanos para el GPS y Rusos para el GLONASS) puedan recibirla. Ahí es donde entra Galileo.
Galileo a parte de una mejor cobertura debido a la distribución de sus satélites en tres órbitas, emite sus dos frecuencias en abierto. Permitiéndonos a los civiles obtener precisiones nunca vistas.

Si todo sale según lo previsto, el lanzamiento del próximo mes pondrá en órbita los satélites 15 y 16. Se espera que a lo largo del año 2017 el sistema empiece a estar operativo, pero no será hasta 2020 que alcance todo su potencial, cuando los 30 satélites estén en su sitio.

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